La pasada edición de Mexipan nos llevó hasta las nubes con la experiencia multisensorial e inmersiva de Cloud, creada por el chef Graham Mairs.
Al entrar, entre nubes fuimos recibidos por el propio chef, quien nos dio la bienvenida y nos invitó a disfrutar de esta experiencia donde él nos guiaría por cada uno de los actos, que nos llevarían a percibir los alimentos de una manera diferente.
Este viaje nos llevó a un menú narrativo dividido en seis actos, cada uno de ellos representado por una emoción o concepto, donde la combinación de ingredientes sonaba extraña, pero al momento de probarla todo encajaba de manera precisa.
En el primer acto, titulado Rebelión, que nos puede llevar a modificar algunas costumbres para darles un nuevo significado, como ejemplo de ello encontramos una calavera de plata rellena de huitlacoche de maíz dulce.
De ahí seguimos hacia Tierra, donde la inspiración la brindan los sabores dulces y salados que hallamos en ella. En el tercer acto, Olmeca, se hace un tributo a los ingredientes utilizados en por las culturas originarias: chocolate, maíz y nopal.
Con Invertido, se hizo una reflexión hacia el futuro: si proyectamos hacia adelante 40 o 50 años, el macarrón probablemente dejará de ser solo una galleta tipo sándwich y se convertirá más en un vehículo sensorial donde la forma, el material y la experiencia evolucionarán junto con la tecnología, la sostenibilidad y la gastronomía.
Y finalmente llegamos al Origen de la Vainilla, donde los propios árboles susurran sus secretos para que podamos disfrutar de los alimentos, que seguirán cumpliendo con una de sus funciones principales: la de reunir a las personas.
Y así, esta experiencia nos llevo a disfrutar de los sabores ácido, dulce, salado, amargo y umami, en una cata que nos hizo evaluar nuestras propias emociones.
